Es poco frecuente que una manifestación foránea llegue a identificarse tanto con una región que hasta se vuelva un simbolo representativo de ella. Sin embargo, es lo que ha ocurrido con un viejo encaje español, extremeño de nacimiento, que en el Paraguay hasta ha perdido su nombre para ser rebautizado con otro que denuncia un concepto radicalmente diferente al de su origen.
Esta proceso de aculturación está documentado y amenamente narrado en este volumen, el que también incluye un capítulo sobre la técnica de este encaje, comentarios sobre sus motivos decorativos, asi como una lista de los mismos, además de un recuento de la vida de la tejedora de ñanduti, de su mundo, de sus vicisitudes, es decir de esa mujer rural para quien la confección de un encaje “es un acto creativo que se renueva cada vez que comienza una nueva pieza y que requiere durante todo su proceso el uso constante de la imaginación”. Como todo acto creativo, la intrinseca belleza de una pieza de ñanduti está dada, sin duda alguna, por el sentido estético con que cada tejedora recrea su propio mundo a través de su obra. |